Espumantes artesanales para cada plan costero

Desde una cata informal en la bodega hasta una caja armada para la próxima salida a la playa, cada situación pide una botella distinta, una temperatura de servicio y un maridaje concreto.

En esta página reunimos los escenarios donde nuestros espumantes charmat, sidras de frutas tropicales y coctelería sin alcohol entran en juego: tardes de música acústica, ferias de productores locales y reuniones al aire libre donde conviene saber qué abrir primero y cómo acompañarlo.

Por qué elegir Beach Bum y no una botella más del estante

Casi todos los espumantes que se consiguen en la costa llegan de bodegas grandes, con años de estiba y etiquetas que no dicen nada del productor. Nosotros trabajamos al revés: lotes chicos, fermentación en tanque y numeración a mano, con la fecha de degüelle anotada en la contraetiqueta.

Método charmat con control de temperatura propio

La segunda fermentación ocurre en tanque a baja temperatura, entre 12 y 14 grados, durante unas tres semanas. Eso conserva la acidez viva y el perfil cítrico que buscamos para maridar con pescados blancos y mariscos. No forzamos burbujas grandes ni dulzor residual para tapar defectos: si un lote sale con menos cuerpo, lo reservamos para coctelería en lugar de venderlo como brut.

Fruta de temporada, no aromas reconstituidos

Las sidras de maracuyá y mango se fermentan con pulpa comprada a productores de la zona en plena zafra. Cuando se termina la fruta, se termina el lote; preferimos avisar que se agotó antes que reemplazarla por concentrado. Es la razón por la que la carta cambia dos o tres veces al año y por la que algunas etiquetas no vuelven hasta la temporada siguiente.

Te explicamos el proceso, no solo te servimos

En las degustaciones guiadas mostramos la ficha técnica de cada botella, la temperatura de servicio y por qué un espumante se abre mejor a 7 grados que a 4. También contamos qué pasa si la dejás mucho tiempo en la heladera o si la llevás directo a la arena. Esa información es la misma que usaríamos nosotros para elegir una botella en otro lado, y la compartimos sin vueltas.

Si querés ver cómo se arma una caja para una salida concreta, en los casos de uso dejamos ejemplos según el tipo de encuentro. Y si preferís escribirnos antes de decidir, estamos en contacto.

Reservá tu lugar en la próxima cata costera

Cada degustación se arma con grupos chicos, entre ocho y doce personas, para que se pueda conversar sin gritar y probar cada botella a la temperatura que corresponde. Recorremos tres espumantes de método charmat, una sidra de frutas tropicales y dos coctelería sin alcohol que se preparan en el momento, con explicación del proceso de fermentación y del maridaje con pescados, mariscos y cítricos.

Las reservas se cierran 24 horas antes para poder organizar el servicio. Si tenés una fecha en mente para una salida a la playa o un cumpleaños al aire libre, escribinos y vemos juntos qué formato encaja mejor.

Lo que suele pedirse después de una cata

Casi nadie se va con una sola botella. Después de probar el charmat y la sidra de maracuyá, la mayoría arma una caja para el fin de semana o reserva el taller de coctelería sin alcohol para el grupo con el que vino. Estas son las tres combinaciones que más salen cuando alguien quiere llevar la experiencia a su propia mesa.

Si todavía no sabés por dónde empezar, mirá las notas de cata que publicamos en el blog: ahí explicamos temperaturas de servicio, orden de degustación y qué pescados aguantan mejor un brut seco.

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